Dr. Adrian Rogers, 1931

Todo lo que una persona recibe sin haber trabajado para obtenerlo, otra persona deberá haber trabajado para ello, pero sin recibirlo..
El gobierno no puede entregar nada a alguien, si antes no se lo ha quitado a alguna otra persona.
Cuando la mitad de las personas llegan a la conclusión de que ellas no tienen que trabajar porque la otra mitad está obligada a hacerse cargo de ellas, y cuando esta otra mitad se convence de que no vale la pena trabajar porque alguien les quitará lo que han logrado con su esfuerzo, eso... mi querido amigo...
...es el fin de cualquier nación. “No se puede multiplicar la riqueza dividiéndola”.

sábado, 14 de noviembre de 2009

Moyano se desempeña con una impunidad escandalosa

El clima de semianarquía se potencia con las actividades de Hugo Moyano, que actúa como ariete del gobierno y cobra a precios muy elevados sus servicios.

Moyano se desempeña con una impunidad escandalosa. Con ese "modus operandi" consigue por la fuerza que cada vez más actividades se encuadren en el sindicato de los camioneros.

A este ritmo, quizás convenga incorporar en la Ley de Asociaciones Profesionales un artículo que diga: "Todo trabajador se presume camionero, salvo que demuestre lo contrario".

Pero en estos días se pasó de la raya. Bloquear la salida de los diarios más importantes de la Argentina no es sólo una muestra de patoterismo sindical; es, también, un ataque directo a la libertad de expresión.

Esas barbaridades fueron realizadas casualmente cuando sesionaba en Buenos Aires la asamblea anual de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), que se está llevando de nuestro país una imagen muy pobre, en especial en aquello que la concierne directamente.

Los Kirchner, siempre afectos a las teorías conspirativas, recelan de esa asamblea. Imaginan -y lo hacen decir por sus voceros habituales- que no es casual esa presencia en la Argentina justo en momentos de tensión entre el gobierno y el periodismo. No saben -o fingen no saber- que nuestro país fue elegido sede de la asamblea de la SIP el año pasado, cuando sesionaba la asamblea anterior.

Los corifeos kirchneristas no han dejado adjetivo denigratorio por decir sobre los miembros de la SIP. Sólo faltó la palabra "sinarquía", indescifrable término de vagas connotaciones antisemitas que sectores del peronismo usaron con fruición en otras épocas.

Lo cierto es que entre la ley de medios, la estatización del fútbol, los aprietes de Moyano y la utilización abusiva del canal 7, de la cadena nacional y de varias revistas que manejan amigos del poder y financiamos todos con publicidad oficial, el periodismo independiente corre riesgos indudables.

Fuente: Notiar.com

Otras Notas:
El presidente Néstor Kirchner/El dueño
Duhalde abocado a reconstruir un liderazgo
Encuesta Imágen Pública de los Políticos Argentinos
NUESTROS PRESIDENTES - Un emblema estudiantil
Felix Luna - Carta manuscrita

martes, 10 de noviembre de 2009

El presidente Néstor Kirchner/El dueño

Por Luis Majul

Obsesión por el poder y el dinero, escándalos de corrupción, aprietes políticos para favorecer a sus amigos. Esas son algunas de las revelaciones del nuevo libro de Luis Majul, El Dueño . Aquí cuenta cómo hizo para investigar a Kirchner y por qué teme represalias.

Esta investigación puede ser presentada como la historia secreta de un adolescente acomplejado que se transformó en el presidente más rico, poderoso y vengativo de la Argentina.

Un libro que documenta los escándalos de corrupción menos conocidos. Que cuenta, por ejemplo, la trama de la polémica venta de YPF y la increíble y violenta guerra entre Kirchner y Clarín. Un libro que describe irregularidades en los negocios del juego, la obra pública, el petróleo, las finanzas, el transporte, la energía eléctrica y los medios de comunicación.

Una crónica que informa sobre un curioso viaje de importantes directivos de la AFIP a Río Gallegos para hablar con el contador de Kirchner y corregir su declaración jurada.

El Dueño también documenta la dependencia psicológica de la Presidenta, la evolución de la fortuna presidencial y la de los ministros y secretarios que estuvieron o siguen estando en el poder.

Néstor Kirchner se enteró de la existencia de El Dueño hace muy poco. Y, según mis fuentes, reprochó a funcionarios que le suelen adelantar la información no haberle avisado antes. El ex presidente no aceptó la propuesta de responder, una por una, todas las cuestiones que lo involucran en la investigación.

Es una lástima: hubiera podido explicar desde cómo confeccionó su última declaración jurada hasta por qué intentó hacer renunciar a su esposa después del voto no positivo de Julio Cobos.

Demasiadas cosas para ocultar

El Dueño se empezó a convertir en una obsesión hace más de tres años, cuando el entonces jefe del Estado me negó, no de buena manera, una entrevista para la película Yo Presidente, un documental no tradicional sobre los mandatarios argentinos desde 1983 hasta 2006, que, de todos modos, se estrenó en 2007.

Todas las personas, incluidos los presidentes, tienen derecho a decir que no ante el pedido de un reportaje. Pero en aquella oportunidad, las malas maneras de Kirchner habían llegado demasiado lejos.

El sabía que habíamos viajado especialmente hasta Austria, donde se celebraba la Cumbre de Presidentes Europeos y Latinoamericanos, con la intención de entrevistarlo. Antes del viaje, él le había transmitido al hombre de su mayor confianza que era muy probable que el diálogo se concretara.

Es decir: había jugado con el tiempo, las expectativas y el trabajo de un equipo de producción que había recorrido miles de kilómetros, ilusionado con la promesa del encuentro.

Kirchner sabía, desde el principio, que no iba a recibirnos. Sin embargo, no sólo eligió no conceder la entrevista. Se dio el lujo, a través de otro hombre de su confianza que ahora ocupa el mismo cargo en el gobierno de Cristina, de hacerme saber lo que opina sobre los medios en general y algunos periodistas en particular.

Fue una extraña madrugada de mayo de 2006 en la cafetería del hotel de Viena donde se alojaba la comitiva oficial. Los hombres cercanos al Presidente hablaban como si fueran semidioses; es decir, como si fueran a gobernar por toda la eternidad.

Allí comprendí, de manera cabal, que Kirchner desprecia a los periodistas que no lo adulan; que no tiene el más mínimo respeto por la información ni por el trabajo de los profesionales de prensa; que trata a la mayoría de los medios y sus trabajadores como si fueran intendentes del conurbano, necesitados de fondos frescos, y que jamás obtendría ni de él ni de la mayoría de los hombres de su gobierno datos objetivos e información confiable, por una razón muy sencilla: tenían demasiadas cosas que ocultar.

También entendí el mensaje implícito: a los periodistas que no merecen la confianza del Presidente y preguntan lo que no deben no sólo les negamos entrevistas, sino que también tratamos de humillarlos.

Tomé el avión de regreso a Buenos Aires el 13 de mayo de 2006, preocupado y decidido. Preocupado por la inusual conducta del jefe de Estado, y convencido de que debía trabajar, con mucho tiempo y sumo cuidado, en una investigación documentada y precisa sobre el hombre que estaba dispuesto a llevarse todo por delante.

Pensé, al igual que cuando empecé a trabajar en Los Dueños de la Argentina: si ponen tanta energía en evitar que se informe sobre ellos, es porque tienen algo muy serio que esconder.

También comprendí que el proyecto fracasaría si no lo mantenía en secreto hasta poco antes de la salida del libro. Kirchner, por mucho menos, ya había pedido a los dueños de los medios la cabeza de algunos de sus periodistas. Y no iba a ser extraño que lo intentara si llegaba a enterarse de mis intenciones.

Es más: en el transcurso de la investigación, pude confirmar que solicitó mi salida de la pantalla, junto a la de otros periodistas, cuando le empezó a disgustar el programa de televisión que todavía conduzco.

Pero ¿cómo lograría ocultar que estaba trabajando en un libro sobre el hombre más poderoso del país? Ya por entonces el Gobierno monitoreaba a empresarios, políticos y sindicalistas que hablaban mal de él, aunque fuera en secreto.

Entonces, diagramé un plan de acción. Durante el primer año, revisé toda la información que se había publicado sobre Kirchner, su gobierno, los empresarios amigos y las denuncias y causas contra él y sus hombres. Analicé cada uno de los proyectos de ley y los pedidos de informes que pudieran esconder cualquier manejo discrecional o sospechas de corrupción.

Durante el segundo año, hablé con más de cincuenta personas que lo conocieron muy bien durante las distintas etapas de su vida. A todos les pedí que mantuvieran en reserva el motivo de nuestros encuentros, y la mayoría cumplió.

En 2007, los dos periodistas que colaboraron en la investigación viajaron tres veces a Santa Cruz, dos a Chubut y otras dos a Córdoba para confirmar cada uno de los relatos y las denuncias que fuentes muy valiosas nos venían haciendo desde hacía tiempo. Ese mismo año, visité Río Gallegos para cubrir la protesta docente.

Fue muy aleccionador. En aquella oportunidad, terminé de confirmar que Kirchner gobierna y prevalece a través del temor y no de la seducción política, y que el clima en Santa Cruz no era tan diferente del que había percibido en Catamarca, en los años noventa, cuando viajé para cubrir la investigación por la muerte de María Soledad Morales.

Pero fue durante 2008, y en medio del conflicto con el campo, cuando las fuentes más importantes se empezaron a abrir más y comenzaron a contar cosas que jamás había leído o escuchado. En ese contexto, insistí para lograr las entrevistas exclusivas con los hombres de negocios considerados kirchneristas que no hablan con la prensa.

Los reportajes con Cristóbal López, Enrique y Sebastián Eskenazi, Claudio Cirigliano, Gerardo Ferreyra y Osvaldo Acosta, y también con Juan Carlos Relats, el enigmático y poderoso empresario que paga el alquiler del hotel que Kirchner tiene en El Calafate, no sólo servirán para saber más sobre ellos. También serán muy útiles para conocer los verdaderos secretos de cómo se vincula Kirchner con el dinero y con el poder permanente.

Confieso que, antes y después de esas circunstancias, tuve dudas sobre si seguir o no hasta el final. Las preguntas siempre eran las mismas. ¿Por qué casi ninguno de los colegas de nuestra generación, los mismos que invertimos años de energía en investigar los errores y la corrupción de los gobiernos de Raúl Alfonsín, Carlos Menem, Fernando de la Rúa y Eduardo Duhalde no podíamos hacer lo mismo con las administraciones de Kirchner y Cristina Fernández?

Era cierto que, durante los primeros años, Kirchner había tomado decisiones irreprochables. Desde su enfrentamiento con la Corte Suprema transera y su reemplazo por el mejor máximo tribunal del que se tenga memoria hasta su compromiso efectivo con la lucha por los derechos humanos y su voluntad de romper con los barones del conurbano. Pero ¿qué impedía, a partir de 2006, empezar a investigar su manejo discrecional de los fondos del Estado, la presión sobre los medios, las empresas, los sindicatos y cualquier organización o individuo que se atreviera a cuestionar sus decisiones?

El autoritarismo, el abuso de poder y la corrupción no son progresistas. Al contrario: son comportamientos típicos de la derecha y generan más injusticia y más pobreza.

Aparecieron a partir de entonces libros muy interesantes. Sólo por citar algunos: las biografías de Julio De Vido, Guillermo Moreno y Hugo Moyano. Los textos sobre la Justicia K, el caso Skanska y la valija de Antonini Wilson.

El libro sobre Luis D'Elía o la primera biografía de un Kirchner cuya imagen positiva superaba el 60 por ciento. Aun así, seguía repiqueteando sobre mi cabeza la teoría que había sugerido, en este suplemento, Laura Di Marco: la mayoría de los profesionales de la investigación periodística de los años 90 habíamos abandonado el compromiso original, por distintas razones.

El Dueño es un intento personal por mantener en alto los principios, las convicciones y la voluntad con los que soñamos muchos cuando nos hicimos periodistas. Puede leerse como una biografía no autorizada, una investigación sobre la corrupción en la era K o un intento de ensayo político para comprender qué le pasó a la Argentina en los últimos seis años, y lo que le podría pasar si Kirchner y la Presidenta no cambian a tiempo.

¿Deberían estar preocupados por la salida de este libro, como sugirió el funcionario del Gobierno que me pidió, con amabilidad, que lo informara en detalle sobre su contenido? Es una pregunta que no puedo contestar.

Sí sé que tanto a él como a ella parece importarles más lo que se publica en "letras de molde" que lo que se afirma en radio y televisión; que quienes los ayudan a evaluar el impacto de la información saben que ciertos libros de investigación periodística "no se evaporan" en el tiempo, como la noticia del día.

También imagino que Kirchner y quienes lo rodean son demasiado inteligentes como para tomar represalias. De cualquier manera, aconsejado por gente prudente, hice lo indispensable para evitar consecuencias indeseables.

Por ahora, sólo pienso en la posibilidad de encarar una segunda parte. Para 2011 faltan sólo dos años, pero podrían llegar a ser los más intensos de la época.

Sería ideal, aunque poco probable, que para entonces Kirchner y la Presidenta también respondieran un gran reportaje, sin condicionamientos de ningún tipo.

Una fuente oficial, muy fidedigna, sostiene que Cristina está pensando seriamente en mejorar su relación con los periodistas y los medios.

Ojalá ese pensamiento se transforme en realidad. Significaría un cambio para bien en todos los sentidos.



Fuente: La Nación

Otras Notas:
Duhalde abocado a reconstruir un liderazgo
Encuesta Imágen Pública de los Políticos Argentinos
NUESTROS PRESIDENTES - Un emblema estudiantil
Felix Luna - Carta manuscrita

miércoles, 28 de octubre de 2009

Duhalde abocado a reconstruir un liderazgo


Eduardo Duhalde, según evolucionen las cosas en la política argentina, volvería a ser candidato presidencial en el 2011. Está decidido a embarcarse en la aventura en la medida en que no asomen en el horizonte partidarios dirigentes con vocación y voluntad de enfrentar a Néstor y Cristina Kirchner.

Esa voluntad estaría todavía ausente. Daniel Scioli seguiría acompañando el proyecto del matrimonio presidencial. Sobre ese proyecto afincaría la ilusión de repetir otro mandato como gobernador de Buenos Aires. "Se fue en amagues", se le escuchó pontificar a Duhalde.

Carlos Reutemann quedó, después de las elecciones del 28 de junio como el postulante natural del PJ. Pero varios factores conspiraron contra esa postulación. Sus propias vacilaciones; la mano negra kirchnerista que le trastornó la vida en el Senado; la llamativa derrota en los últimos comicios provinciales en Santa Fe.

El senador y ex gobernador habría tomado la determinación de volver a pelear en el 2011 por la gobernación de Santa Fe, que ejerció ya en dos ocasiones. Ese mensaje llegó hasta las oficinas de Duhalde. El senador está convencido de que su candidatura sería la única capaz de evitar un posible tiempo de hegemonía socialista en la provincia.

De la nueva cuna dirigencial del peronismo, apenas Juan Manuel Urtubey asoma con cierta determinación de meterse en la pelea. Pero Salta, su provincia, no parece aún un trampolín político potente para instalarlo en la escena nacional. Jorge Capitanich, del Chaco, desistió, por problemas propios, de convertirse en un competidor de los Kirchner. José Luis Gioja, de San Juan, ha bajado su perfil casi hasta el piso.

Por supuesto, Felipe Solá estaría en condiciones de tallar. El diputado estuvo la semana pasada reunido con Duhalde. Fue a una reunión a solas y se encontró en medio de una romería. Las relaciones entre Solá y el ex presidente nunca fueron sencillas.

Menos sencillas resultan, todavía, por la pertenencia de Solá al espacio político que, muy fríamente, comparte con Mauricio Macri y Francisco De Narváez. Duhalde está distanciado con ambos. Dijo en un reportaje a Clarín, incluso, que si la Argentina optara por un mandatario extranjero prefería a Lula da Silva. Una verdadera mofa por la condición colombiana de De Narváez.

Ese juego no parece definitivamente cerrado. Hace rato que Solá no está cómodo con sus socios nuevos. Las últimas apariciones lo mostraron rodeado, casi con exclusividad, de peronistas disidentes. Antes de fin de año aquella trilogía podría dejar de serlo.

Duhalde seguirá oteando ese panorama. Mientras tanto intentará rearmar al peronismo en Buenos Aires. No irá con la estructura tradicional de los intendentes porque esos dirigentes están atados a la caja de los Kirchner. Aunque mantiene diálogo con la mayoría de ellos. Intentará reagrupar a las estructuras peronistas que se han desgranado en el conurbano desencantadas con el rumbo de los Kirchner. "Está claro que está lleno de desencantados. Quedó en claro el 28 de junio".

Calcula que el interior bonaerense y el primer cordón son irrecuperables para el matrimonio. Ni siquiera con la hipótesis de una mejora económica. La ingeniería final para batir a los Kirchner, según su óptica, sería dañar todavía más las bases sociales que conserva en el segundo cordón.

La tarea de Duhalde chocaría, a priori, con dos inconvenientes. Su liderazgo, a partir de la derrota que sufrió a manos de Kirchner en el 2005, ya no es el mismo. La reforma política que hoy anunciará Cristina podría convertirse en el otro escollo. ¿Por qué razón? Porque lo obligaría a apostar únicamente adentro del PJ, donde el núcleo disciplinado responde a la maquinaria financiera de Kirchner. Además el Gobierno podría manejar los tiempos de la convocatoria a internas abiertas y simultáneas de todos los partidos. Un llamado excesivamente anticipado le restaría tiempo al ex presidente para la tarea enorme que se ha propuesto.

Duhalde cree que, antes que todo, la prioridad es Buenos Aires. Exhibe encuestas que, en esa geografía, lo mostrarían con índices de aceptación popular tres o cuatro por encima de los que tendría Kirchner. Le sobra confianza, mas allá de la cuesta pedrogosa que estará obligado a remontar.
Fuente: Clarín.com

miércoles, 9 de septiembre de 2009

Encuesta Imágen Pública de los Políticos Argentinos

Felipe Solá: Positivo 64%
Neutro 12%
Negativo 24%
Néstor Kirchner: Positivo 7%
Neutro 0%
Negativo 93%

Mauricio Macri: Positivo 69%
Neutro 12%
Negativo 19%


Julio Cobos: Positivo 62%
Neutro 22%
Negativo 16%



Elisa Carrió: Positivo 66%
Neutro 6%
Negativo 28%






Carlos Alberto Reutemann: Positivo 45%
Neutro 23%
Negativo 32%






















































lunes, 3 de agosto de 2009

NUESTROS PRESIDENTES - Un emblema estudiantil



Cuándo en el año 1810, nuestro pueblo decidió elegir su primer gobierno independiente, quedó marcada para siempre en nuestra historia, que la voluntad popular sería la encargada de determinar el tipo de conducción y destino que nos representaría.

Desde el Dr. Rivadavia hasta la Dra. Kirchner, han pasado muchos años y muchas cosas en nuestro querido País, pero, salvo lamentables períodos revolucionarios, podemos rescatar una constante: Nuestros Presidentes electos. Ellos fueron quienes escribieron la historia de los Argentinos, ellos fueron a quienes elegimos, todos nosotros, para conducir la grandeza del país.

Podremos coincidir o no con determinados resultados del actuar de alguno de ellos, pero en lo que sí coincidiremos, es que si algunos no fueron demasiado satisfactorio, los únicos responsables fuimos los Argentinos que los elegimos libremente.

Creemos que es tiempo de madurar y hacernos cargo de nuestras elecciones: es por ésto que hemos creado este emblema estudiantil, con la firme convicción de inculcarles a nuestros hijos el respeto por sus dirigentes y el amor por nuestra Patria, y grabarles en sus jóvenes mentes la importancia de saber elegir a sus gobernantes, a respetarlos y apoyarlos.

Apoyando la cultura y reconociendo el liderazgo de aquellos que hicieron la historia, en una convivencia democrática surgirá el País que estamos añorando.

Felix Luna - Carta manuscrita


Esta no es una regla cualquiera, de esas que te sirven solamente para medir.

Mirá lo que opina Félix Luna:


De mi consideración:

He recibido la regla de cálculo de su invención, que me parece utilísima. Ojalá pueda lograr que se use en todas las escuelas del país, sobre todo por incluir solo a presidentes constitucionales.

En cuanto a una entrevista personal, le ruego postergarla por un tiempo, mi estado de salud me obliga a ser avaro de mi tiempo.

La saludo muy cordialmente y le reitero mis felicitaciones”